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Hoy os proponemos una solución global aplicada al aporte del agua en la industria química.

Una compañía líder perteneciente al sector de la industria química y dedicada a la fabricación de productos de química básica, como el cloro y la sosa cáustica, el hipoclorito sódico y el ácido clorhídrico, entre otros, se puso en contacto con J. Huesa Water Technology, para dar una solución integral al problema de abastecimiento de agua de entrada a la fábrica, y adecuarla a los requerimientos que tiene en sus diferentes líneas de consumo: proceso de fabricación, aporte a calderas y a torres de refrigeración.

El agua bruta procedente de un pantano pasa a través de un pretratamiento grueso a la entrada de las instalaciones, para posteriormente ser tratada por los equipos de J. Huesa.

Tras el estudio de la analítica del agua de entrada, se propuso un diseño de línea de tratamiento compuesto por dos equipos: una primera etapa de tratamiento que consiste en un equipo de ultrafiltración capaz de producir 45 m3⁄h; y una segunda etapa de ósmosis inversa que produce 30 m3⁄h.

agua en la industria química

El equipo de ultrafiltración, esta precedido por pretratamiento compuesto por un equipo de filtración de malla autolimpiante para la protección de las fibras del interior de los módulos. La ultrafiltración se compone de 14 membranas, de 64 m2 de superficie de filtración cada una, que nos garantizan un corte molecular de las partículas por debajo de 0.2 µm.

agua en la industria química

El sistema de ultrafiltración está ensamblado en un skid de acero inoxidable, que está equipado con las electroválvulas y equipos necesarios para la realización de las diferentes limpiezas automáticas:

Hydraulic cleanning únicamente con agua;

y CEB´s con aporte de productos químicos para las limpiezas.

El skid está dotado con los elementos de instrumentación y control, como son caudalímetros o sensores de presión, que salvaguardan el funcionamiento de la planta. Todos los equipos están conectados a un cuadro eléctrico, dotado de una pantalla táctil de control y un autómata, que es el que gobierna el correcto funcionamiento de la planta de ultrafiltración.

El agua ultrafiltrada, se acumula en un tanque intermedio que sirve para dar servicio a las limpiezas de la ultrafiltración, así como para el aporte de agua al equipo de ósmosis inversa.

En el caso de la ósmosis inversa, la planta se ha fabricado en un skid de acero inoxidable que integra todos los elementos. El grupo de bombas aporta un caudal de entrada a la osmosis inversa de 40 m3⁄h. A la entrada del skid, se dosifica antiincrustante y secuestrante, productos químicos cuya función es la de impedir que se produzcan incrustaciones de sales en el interior de las membranas, y eliminar el cloro presente en el agua para proteger las membranas. Posteriormente, se hace pasar el agua por un prefiltro de seguridad de 5 micras, para asegurar que se eliminan todos los sólidos.

Una vez el agua está preparada, se impulsa mediante una bomba de alta presión a las carcasas de ósmosis. En este caso, se han instalado 5 carcasas de 7 membranas semipermeables y dispuestas con la configuración 3 + 2. De esta manera se puede obtener una eficiencia del 75%, lo que corresponde a una producción de 30 m3⁄h con una conductividad de 3,0 µS⁄cm2 . En este caso, el flujo de rechazo que produce el equipo de ósmosis inversa (10 m3⁄h), se acumula en un tanque intermedio, desde donde el cliente lo gestiona en otras zonas de sus instalaciones, por lo que no se produce ningún vertido.

agua en la industria química

En este caso, el propio skid de ósmosis inversa, lleva instalado un sistema de barrido o flushing, que garantiza la limpieza automática de las membranas del interior de los tubos. Estas limpiezas son programadas desde la pantalla táctil, siempre atendiendo a las especificaciones marcadas en el manual de funcionamiento y cada vez que se produce una parada de la planta. Al igual que en la ultrafiltración, la planta de ósmosis inversa está equipada con elementos de instrumentación y control (válvulas automáticas, presostatos, transmisores de presión, caudalímetros, medidores de conductividad y pH…) que se centralizan en un cuadro eléctrico instalado en el propio skid y provisto por un autómata que gobierna la planta y una pantalla táctil para el manejo y configuración de funcionamiento de estos. Esto hace posible que la supervisión para el correcto funcionamiento de la planta sea mínima.

Con esta solución que integra diferentes tecnologías, J. Huesa ha dado una respuesta global satisfactoria a las necesidades que nos planteaba el cliente en cuanto al aumento de caudales requeridos para su proceso productivo y características del agua final.

Las ventajas adquiridas por nuestro cliente tras la aplicación de esta instalación de tratamiento de agua son:

  • La obtención de manera constante de un caudal de agua de calidad acorde a sus necesidades que asegura la producción al cliente. Todo esto realizado con equipos de versátiles de alta eficiencia y que requieren un bajo mantenimiento.
  • Se ha conseguido simplificar la operativa permitiendo el uso de los equipos siguiendo unas mínimas directrices marcadas en la documentación elaborada por el departamento de producción de la empresa.
  • Con el objetivo de reducir el gasto de agua del cliente, así como la mejora en la calidad del agua obtenida, se desarrolla esta secuencia de ultrafiltración más ósmosis inversa, mejorando el rendimiento de la planta en su conjunto.
  • Este ahorro obtenido sumado al bajo mantenimiento de la instalación, escaso consumo eléctrico y a los beneficios obtenidos por la reutilización, consiguen que la amortización del coste de la instalación sea muy corta.
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